miércoles, 7 de abril de 2010
Ojalá.
Ir por Manhattan, por la Quinta Avenida, llevando bajo la planta de los pies unos tacones de 15 centímetros, en el brazo un Louis Vuitton, un vestido negro clásico de Channel y unas gafas de la firma Chloé, en la muñeca unas pulseras a conjunto con unos pendientes y un collar de Carolina Herrera. Y en el inmenso bolso, Louis Vuitton llevar el Iphone y el Ipod para entretenerse un poco en el famoso Metro. Y mirar a la derecha y ver la cuadrada, cristalina y transparente tienda de Apple. Esperar el lanzamiento de la nueva idea de la casa, la Ipad. Mirar a la derecha y ver todas las tiendas de marcas famosas, caras y exclusivas. Ir por la Gran Manzana observando las personas que van a un sitio y a otro, algunas con prisa otras mas tranquilas, pero ninguna se pausa a respirar. Tu ser esa, la que se detiene en medio de la calle, coge aire, mira el cielo y observa los picos de todos los rascacielos. Soltar el aire y bajar la mirada a la vida real, llena de estrés, observar un Starbucks entrar, comprarte un Capuchino para llevar y transportarte al Puerto de Nueva York, dejar que te asombre la imagen del atardecer con los barcos gigante atravesando el horizonte y la puesta de sol. Pasar el fin de semana en una pequeña y acogedora casita de la tranquila ciudad de Nueva Jersey. Coger la bicicleta y dejar el minibolso de Purificación García en su bandejita. Dejar que el viento airé tu extenso cabello y pasear por las callecitas y callejones de Nueva Jersey, viendo a los niños jugar a la pelota, a los mas adultos haciendo deporte y a los mas tranquilos paseando a su perro. Pedir un taxi y que te lleve al aeropuerto y coger el primer avión que salga para California, y con tu tabla y mono de surf, enfrentarte a las olas gigantes, al mar. Al día siguiente lo mismo, elegir al azar el destino de tu próximo vuelo, tocó… Los Ángeles. Ir y pasear por encima de las estrellas, ver cada nombre, contar el total de cuantas hay. Quedarte asombrado de lo dura y a veces tan fácil que es la vida. Con una simple sonrisa en el rostro, con solo eso, puedes abrir miles de puertas. Sonríe…
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