Entra con la llave que guardo bajo la alfombrilla.

sábado, 20 de noviembre de 2010


Es que cuando una persona sonríe no tiene porque sonreír la otra si no le apetece, si una persona llora la otra si no tiene miedo puede reír a carcajadas y porque si una simple mirada da igual si es triste, apagada, feliz o de odio si se hace en el momento y sitio adecuado, el mundo puede fundirse en ella.

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