Que ya todo se olvidó en la ultima ola que el mar se llevó un viernes de agosto, ya no pude ver una sola ola, atrapándome con gracia, notando una sonrisa en su espuma, asustándome con una de las algas que transportan diariamente. Todas eran aburridas, tristes y silenciosas.
sábado, 6 de noviembre de 2010
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